La Belleza de San Agustín y San José de Isnos, Colombia

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San Agustín y San José de Isnos son dos pueblos al sur de Colombia que tras nuestra experiencia, consideramos visita obligatoria si se viene a este país.

Nosotros nos alojamos en San Agustín, aunque después de pasar 3 días por la zona, creo que no hubiera sido mala opción alojarse en San José de Isnos, ya que aunque la fama la tiene San Agustín, y digamos que el Parque arqueológico más grande está allí, y también un par de pequeños lugares arqueológicos, en Isnos uno encuentra el resto de lugares de interés de la zona: cascadas y otros dos parques arqueológicos.  Concretando el asunto, ambos pueblos tienen bellos sitios que visitar, pero la fama se la lleva sólo uno. Es el problema de las guías, con quien ahora mismo vivo una historia de amor ambivalente: necesito tener una en mis manos, para situarme y consultar, pero por otro lado, despiertan en mí un oscuro sentimiento de reproche por condicionar tanto la visita a un país.

Volviendo a nosotros, nos alojamos como no podía ser de otra manera, a unos kilómetros del pueblo, y bien en lo alto. Llegamos con un aguacero que inmovilizaba. Era de noche, y la lluvia nos acompañaba desde hacía rato. Fuimos a un hostal de que habíamos oído que podríamos hacer camping en el jardín, y nos instalamos (creo que fue mi primer día de debilidad en el que hubiera optado por una habitación, Ainhoa).

Sin embargo y por fortuna, amaneció despejado y se mantuvo así principalmente durante los siguientes tres días que estaríamos allí.

El primer día fuimos al Parque Arqueológico de mayor tamaño. Se pagan 10 000 pesos por entrar, y la entrada sirve tanto para ese como para los otros dos, y tiene una duración de dos días. Además te entregan un pasaporte muy bonito, en el que te van sellando las entradas, y el que a su vez sirve de guían, indicando donde se encuentran todos los lugares de interés arqueológico de la zona, y con las explicaciones respectivas. Nos pareció una idea estupenda, y tras visitarlo, concluimos que la entrada está más que bien pagada.

Es un sitio maravilloso, y espectacular. La mayoría de las piedras talladas se encontraron en otros lugares y fueron trasladas allí para conservarlas, un ejemplo es el paseo de las estatuas, que es bellísimo. Otras sin embargo, se encuentra in situ donde las hallaron.

Combinamos dicha visita con una vuelta por el pueblo y por el mercado, donde intercambiamos pequeñas e interesantes conversaciones con los lugareños.

El segundo día, volvimos de nuevo a agarrar las bicis, pero a diferencia del día anterior, nos esperaba un día duro. Nos dirigimos a Isnos, por el camino más largo, pero más llano, que de llano no tenía nada, aunque después de ver la alternativa, desde luego era la mejor opción. 5 km de bajada para luego encontrarse con 15 de subida constante. Eso sí con paradas varias a tomar aire y disfrutar de las vistas, ya que la carretera es espectacular, como la mayoría de las carreteras colombianas.

Paramos a ver el Salto Mortiño, visitamos un trapiche donde pudimos ver cómo hacían panela con la caña de azúcar y donde recuperamos fuerzas con jugo recién extraído de la caña. Llegamos a Isnos, en la plaza de dicho pueblo animado, disfrutamos de nuestro almuerzo para recorrer los 6 km que quedaban hasta el Alto de las Piedras, segundo parque arqueológico. Más pequeño que el primero pero de igual belleza.

Una pena que como no habíamos salido muy pronto no nos dio tiempo de llegar al tercer parque, el Alto de los Ídolos, ni a otro salto del que hablan maravillas. Regresamos por el mismo camino, lo que se agradece, ya que esta vez casi todo era para abajo, y ya sabemos que para abajo hasta las piedras corren. Sin embargo, esos últimos 5 km para arriba se complicaron porque además cayó la noche cerrada sobre nosotros.

No veíamos el momento de llegar, mis piernas ya tenían vida propia, o más bien, habían dejado de tener vida. Con dignidad no agarramos ningún transporte público, pero confesamos que el último tramo, del pueblo a casa, lo subimos a pie.

A la mañana siguiente continuábamos viaje, pero no quisimos dejar de visitar La Chaquira que se encuentra cerca de donde dormíamos. Fuimos dando un paseo, y la sorpresa fue muy grata. El sitio es el más espectacular de todos.  Las vistas son únicas.

De regreso con el carro esta vez optamos por tomar la vía a Isnos que pasa por el estrecho del Magdalena, un punto en el que el río más grande de Colombia pasa por un estrecho de tan sólo dos metros. Era continuar camino dando un rodeo de dos o tres horas más, por vías sin asfaltar. Pero una vez más, valió la pena.

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