TURISTAS, VIAJEROS, TROTAMUNDOS Y TOCAHUEVOS

Cuando uno va viajando se encuentra con todo un mundo nuevo. El del lugar, el entorno y sus gentes, sus costumbres y sus rutinas. Y eso es hermoso. Pero no solo se encuentra uno con el lugar que visita, sino también con otros, como uno mismo, que se encuentran de visitantes, vacaciones, estancias largas o de paso. Esto también es hermoso.

Sin embargo, y como no podía ser de otra manera, tropieza por el camino con gente linda y con gente no tan linda. Y es aquí donde uno  se da cuenta, cuan importante  es cómo viaja uno, en la huella que queda en el entorno visitado.

Encuentrase uno con viajeros sin rumbo, sin planes, solo con su mochila. Viajeros con todo controlado, pensado y preparado. Con quienes trabajan por el camino. Con quienes hacen de viajar su modo de vida. Alegres, exigentes, solitarios, bebedores, sociables, interesados, y un millón más de adjetivos que pueden definir todo aquello que puedas encontrar por el camino.

Dentro del formato de viajar largo tiempo, unos venden artesanía, otros buscan intercambiar trabajo por alojamiento y comida, otros ahorran antes de salir, otros nacieron en buenas casas y no necesitan ninguna alternativa anterior, hay quién vende comida como nosotros, y quién trabaja por internet, también como nosotros, en diferentes ámbitos, claro está.

De todos los anteriores se aprenden cosas, y puedes encontrarte con gente muy diferente con la que encajes muy bien.

Y entonces, llegan LOS ESTRELLAS. Además de todas las alternativas anteriores, tienes lo que yo llamo los estrellas, pedigüeños, llorones, o un montón de palabras sucias y feas que se me ocurren para insultarlos, pero que no haré por este medio por respeto a los lectores. Pero es que ese el único tipo de persona con la que me puedo encontrar de camino que me saca la piedra o que me pone enferma de una vez.

Y esa  gente es la que te quiere vender algo y cuando le dices que no te interesa te intentan dar pena diciendo que es su desayuno, o aquellos que asumen que tu por lo que sea, porque viajas en carro, porque vendes comida, porque somos una pareja estupenda o por lo que sea, tienes que tener más dinero y te corresponde darle de comer a él, quién no quiere más que vivir al día, quién menosprecia a quienes somos un poco más previsores, más dignos, y quién no come porque prefiere gastárselo en cerveza con los panas. Son aquellos que asumen que pueden chuparte hasta la sangre, que pueden ser unos huevones, porque luego vas a estar tu ahí para ayudarles. Que es el deber ser. Yo no trabajo, yo no hago ni el huevo pero tu dame algo para que siga viajando, para que cene más porque tengo más hambre, o para lo que sea.

Y No. Simplemente no. Creo que cada uno tiene que elegir cómo quiere vivir su vida y ser consecuente. Y por supuesto que cuando uno se ve en una situación de necesidad hay que ayudarlo. Que nadie mal interprete mis palabras. Pero es que estas personas no están en situación de necesidad. La mayoría de  clases medias o acomodadas deciden salir a viajar y ganarse la vida, lo que está muy bien pensado. Pero uno entonces tiene que trabajar, de la manera que sea, y saber en qué puede, debe o quiere gastarse el dinero.

Yo si un día sólo tengo tres dólares y quiero beberme unas cervezas pues se que ese día no cenaré. Si luego surge una ocasión en la que comparten contigo, chévere, pero nunca iré a llorarle a nadie ni a pedirle un bocado intentando darle pena. Nosotros ahora andamos de viaje largo y evidentemente hay un montón de gastos que en un viaje corto tendrías pero que en uno largo no tienes. Pero somos conscientes de lo que podemos y no podemos hacer. Pero no voy a ir a llorarle a nadie para que me de aquello que yo decido no permitirme en pro de permitirme otras cosas.

Yo no se si me estoy explicando pero me enervo solo de escribirlo, porque ya nos hemos topado con alguno así en especial dos. Uno al que no conocíamos de nada, con el que fui cortés, y al que terminé 3 minutos después diciéndole con un tono duro al más puro estilo español que me estaba hinchando lo ….. y que se había acabado la conversación. El otro con el que de alguna manera tuvimos que convivir más, aún me tenía que escuchar como hablaba mal de aquellas personas que les da miedo vivir al día (ganar lo justo para dormir y comer ese día, de forma que si al día siguiente no vendes, no tienes ni un dólar) y nosotros somos así, al igual que otro montón de gente, y francamente lejos de pensar que soy menos que él, pienso que hacemos las cosas como sentimos que hay que hacerlas. Y es que a mí para empezar me da pena andar pidiéndole nada a nadie, soy muy independiente, y Fabricio también, por lo que no concebimos ese tipo de mendicidad que no viene apoyada en una necesidad real, sino en el pensamiento de creer que es el deber de los demás.

Y dejaremos aquí ya el tema hasta otro día que me vuelva a cruzar con otro!

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