De Zorritos a Lobitos, Perú

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Salimos de SwissWassi con la idea de visitar alguna playa cercana antes de volver a Ecuador. Recorrimos la costa hasta el Ñuro haciendo varias paradas por el camino. La primera para desayunar un poco mejor, porque salimos sólo con café. Punta Sal, Máncora, Vichayito, y Órganos, donde hicimos una parada más larga en Punta Velero para surfear un poquito unas pequeñas olas que había. La gente que había en el agua era toda bastante simpática y acogedora, y la punta espectacular sin más. Allí nos atendió Rocky, quién tiene una escuela de surf y quién nos orientó sobre las olas de la zona. Un surfista muy amable. De ahí rodamos otro poco hasta la Playa del Ñuro donde dormimos de acampada libre fuera del muelle (para dormir dentro te cobran 5 soles, pero como el sitio es tan tranquilo no es necesario).

El porque de venir al Ñuro lo descubrimos por recomendación de Melba a lo que salíamos de SwissWassi. Bañarse con tortugas marinas en libertad. Sonaba bien y en principio uno se imagina la escena como medio compleja, muy dispuesta al turismo, cara, etc. Sin embargo, hoy por hoy todavía no es así. Desde el final del muelle los lugareños alimentan a las tortugas quienes han agarrado algo de confianza con las personas, y siendo libres en todo momento, deciden quedarse o ir y venir. Son bastantes las tortugas que hay allí. Una fundación las estudia y se encarga de su bienestar, y el pueblo saca un pequeño partido turístico con el tema, lo cual es mejor alternativa a pescarlas y comerlas.

Te cobran por entrar 5 soles por persona, (no llega a dos euros) y una vez allá si quieres te bañas, tan simple como bajar por la escalera al muelle, y dale lo que quieras al agua fría. Al principio impresiona y no poco, son unos animalitos grandes y pesados, que te rondan, porque son muy toconas… te empujan, pasan por debajo, por encima, hasta le tocaron el culo a Fabricio! jejeje Pero son como tranquilotas, buenas y dulces. Fue un lujo para ambos disfrutar de esta experiencia y tanto rato como quisimos o como la temperatura del agua permitió.

https://youtu.be/0AA8ipxERqI

De ahí continuamos hasta Cabo Blanco y Panic Point, dos lugares donde encontrar olas, aunque cuando nosotros llegamos no había mucho movimiento, así que decidimos darle hasta Lobitos, para ver que tal allá. El recorrido desde El Ñuro hasta Lobitos por todo el interior de la costa, gracias a las condiciones del Aguacate, porque para otros vehículos sería imposible, es todo una odisea.

Circula uno por una zona desértica, unos caminos de piedras, un tierrero, unos cerros de tierra también que junto con la fuerte brisa marina convierten el entorno en puro polvo. Zona petrolera, se va encontrando uno de vez en cuando con pozos petroleros, y con vallas de seguridad, que abren y cierran las únicas personas que te encontrarás por el camino. Es una escena sacada de película. No sabría bien de qué película. Así hasta llegar a Lobitos.

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Lobitos es un pueblo pintoresco… llega uno por esta vía y entra en una zona casi abandonada por completo. Primero un antiguo cuartel o asentamiento militar, después una zona de casas estilo inglés abandonadas y medio derruidas, alguna reciclada y convertida en un SurfCamp bien simpático y acogedor. Después, más adelante, la zona nueva del pueblo con sus casitas, sus alojamientos y demás lugares comunes en un pueblo. Allí al fondo, la punta de donde todo el año salen unas lindas olas que surfear en agua helada para nosotros, tibia para el resto. Y es que Lobitos fue una especie de ciudad inglesa en la época en la que éstos explotaba el petróleo, incluso se construyo una Casona, hoy un hostel de surf, para la vista de la reina Isabel II. Hemos encontrado un pequeño video que explica bien su origen y su actualidad:

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=QVREvyKY_1s

Y aquí hemos estado cuatro días estupendamente. Durmiendo de acampada libre en una especie de descampado, debajo de un cují, y por el día en la playa, bien instalados, surf, comida, cervecita, bufff el dolor de la vida en su plenitud!

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Y allí, la segunda noche, cuando ya habíamos concretado que adoptar una mascota sería ya después de nuestra visita a España, a las 5.30 de la madrugada, cuando somnolienta bajo de la carpa, aprovechando aún la oscuridad, para ir a hacer un pis por ahí, aparece la pequeña Atuk, infestada de pulgas y garrapatas. A mí me despejó, desperté a Fab, le puse agua y comida, y regresé a la carpa a seguir el sueño otro rato. Cuando nos levantamos, la encontramos durmiendo al lado de la rueda, y tras confirmar con algún vecino de la zona que no pertenecía a nadie, nos la llevamos a la playa a pasar el día con nosotros. A la mañana siguiente, visita al veterinario, nombre decidido, Atuk significa lobo en quechua, ya tenemos el tercer miembro de la República de Arepistán.

Lobitos es un sitio de 10. La gente nos recibió de una forma bien bella, trago de cerveza incluído. La playa preciosa, la ola buena y constante, sin rocas, de punta, tranquilo, seguro, amplio, y con encanto. Unos grados más a la temperatura del agua y sería el paraíso terrenal.

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