Lo peor de Baños, y lo mejor de sus alrededores, Ecuador

de camino a río negro

Un vez más, el turismo y las guías causan estragos en los lugares. Baños un lugar geográficamente maravilloso por su belleza no tarda en entrar en el top ten de Ecuador cuando éste se convierte en un buen destino de viaje. No cabe duda de que la visita merece la pena por su enclave, sin embargo, años después a ponerlo de moda las cosas han cambiado. La sobreexplotación turística del lugar le quita gran parte de la belleza, y algunas de sus típicas actividades, ya no tan placenteras ni emocionantes como quizá pudieron serlo en algún momento, obviando toda la tropa de turistas como uno que le seguían a modo rebaño, pueden practicarse de una forma más auténtica, viva, en contacto con la naturaleza y los lugareños, en los alrededores de Baños.

Nosotros pasamos un par de días, días lluviosos y de poco turismo, lo cual no nos invitó a quedarnos más tiempo. Demasiados servicios para turistas, todos vacíos por no ser temporada alta, y la mayoría con el erróneo enfoque de aprovecharse del turista lejos de ofrecerle un buen servicio. Y es que con este panorama y un coche que le lleva a uno donde quiere, la cosa está clara.

La noche anterior la pasamos cerca de Baños, en Patate. Allí todo era sencillo. Pudimos estacionar en la plaza central, donde además de comer bien en un restaurancito cercano, nos ofrecieron la posibilidad de usar sus duchas. La plaza contaba con baños públicos, y con wifi gratis cortesía de un supermercado que además de tener el WIFI abierto disponía de un par de enchufes y un banco en la calle. La gente del pueblo un amor, las vistas preciosas. Y por si fuera poco, por la mañana leche fresca para desayunar.

Leche de cabra a domicilio

Después de un día estupendo llegamos a Baños, donde nos costó encontrar dónde estacionar nuestro pequeño hogar. Finalmente y viendo las previsiones de lluvia, nos quedamos en una posada, allí pudimos estacionar el carro en una zona de hierba donde nos instalamos, e hicimos uso de sus instalaciones, como internet, salas de estar  y baño.

La llegada a Baños

Nuestra pequeña Atuk comenzó a sentirse mal, y decidimos llevarla al veterinario. Aquí comenzó otra aventura, hasta ahora desconocida por nosotros, y nada agradable. El mundo veterinario en la itinerancia. La llevamos al veterinario de Baños que tenía los medios para cualquier eventualidad. La experiencia fue más que nefasta. Cero profesionalidad en comentarios como:

Uy uy uy…. Esta perrita no se que tiene pero está muy mal… está muy mal… Déjenla aquí para hacerle un frotis de sangre y ver si tiene Babesia, vuelvan en un par de horas por los resultados.” Dos horas después… explicándose tan mal que hasta la cuarta vez no lo entendí, nos dijo que la doctora que hace los análisis se había ido, por lo tanto, no tenemos resultados pero que mirando por el microscopio el cree que tiene babesia, que entremos a verlo y lo comparemos con fotos de google de frotis sanguíneo  con babesia. Nosotros no sabíamos si llorar o reír. Sacamos la perra de ahí y nos regresamos a la posada. Cenamos en un lindo restaurante, donde tenían un caniche con lazitos, jersey y uñas pintadas, y aunque más bien me parece un tipo de maltrato animal, no dudamos en que el veterinario al que fuera sería bueno. Nos recomendó uno en Puyo.

Caniche

Al día siguiente decidimos subir a la famosa Casa del Árbol antes de continuar viaje hacía Puyo. En dicha casa se encuentra el Columpio Fin del Mundo, donde te columpias en las alturas con vistas al volcán Tungurahua. Famoso el lugar tras el premio que National Geographic concedió a una foto tomada en ese columpio cuando el volcán entraba en erupción.

Y la verdad que es uno de esos sitios, que primero, agradeces visitar en temporada baja porque estás prácticamente solo, y segundo pese a ser destino Top Ten Borrego el sitio es espectacular, y columpiarse, además de impresión y bonita fotos, proporciona un gran bienestar.

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Paramos a dormir en Río Negro, de camino a Puyo. Fue una decisión improvisada pero muy acertada. A sólo 30 km de Baños es el lugar ideal para los que viajamos en camper. Dejemos Baños para lo que se mueven en transporte público, y vayamos a sumergirnos, nosotros que podemos, en plena naturaleza con la gente criollita. Que al final es lo mejor de viajar.

Llegamos a un sitio bellísimo, donde podíamos estacionar. Una pequeña tienda abierta nos explicó que podíamos estar tranquilos, y que un poco más adelante teníamos baños públicos, en la bajada a la zona de baño del río. Estuvimos poco porque teníamos que llegar al veterinario, pero es un sitio para pasar varios días muy agusto.

A la mañana siguiente y tras despedirnos de la señora quién nos brindó un desayuno exquisito, salimos directos al veterinario.

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