PUYO, el maravilloso y encantador lugar caído en el olvido de las guías.

Corredor turístico, Puyo

Nada más llegar a Puyo nos dirigimos al veterinario. La primera sensación fue mucho mejor que en el anterior. Diagnóstico inicial: coccidias, un parásito, que no desaparece con los desparasitantes genéricos, que es lo que le provoca la anemia brutal que tenía la perrita. Una buena noticia y una mala, la buena es que con un medicamento especial durante seis días se curará de los parásitos, la mala, es que en numerosas ocasiones se asocia al moquillo. Como era sábado quedamos que le daríamos la medicación y el lunes le haríamos los análisis para ver el moquillo.

Teníamos por delante un fin de semana impuesto en Puyo, y no precisamente por muy buenas noticias, pero en el cual había que disfrutar y distraerse. El mismo veterinario nos recomendó varios sitios que visitar y cosas que hacer, tras un tradicional desayuno amazónico.

Comenzamos yendo al Centro de Rescate Yanacocha, donde además de conocer y observar los animales que se encuentran allí por diversos motivos, nos íbamos a encontrar con una chica veterinaria de Venezuela. Allí pasamos la tarde con ella y su familia, hablando de lo que Venezuela fue, de lo que es hoy, y de los nuevos movimientos migratorios que se han generado al respecto, como es su propio caso.

Para pasar el domingo decidimos pasear por el paseo turístico del río Puyo, donde se entiende de sobra porque estamos en la Puerta del Amazonas, y por el malecón donde no nos privamos de degustar un Ceviche Volquetero: altramuces, chifles, maíz tostado, atún, cebolla, cilantro, tomate y limón. En estos momentos la pequeña Atuk bastante recuperada andaba contenta por el paseo. Un domingo bien criollo pues a ese paseo es donde acuden los puyareños y puyareñas a disfrutar de su ocio y de un buen baño en el río. Tras la comida nos dirigimos a uno de los tantos diques de la zona. Los diques son unas represas construidas en los ríos, que han adaptado y preparado para el baño y disfrute de los lugareños. Llegamos a uno de ellos, mucha gente pasando un buen domingo en familia, duchas y baños gratis, un refrescante baño en las aguas del río, buena zona de estacionar, seguro, vamos lo que vendría a ser el ideal de un camper.

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Nosotros dormimos las dos noches en una enorme gasolinera de Petroecuador, donde podíamos abrir la carpa de techo, y la cual disponía también de duchas.

El fin de semana fue estupendo y tuvimos la oportunidad de descubrir un lugar encantador y maravilloso, recomendable 100%  para viajeros en carro. La perrita parecía encontrarse mejor, así que todo apuntaba a un buen comienzo de semana, algo totalmente contrario a lo que finalmente sucedió.

El lunes regresamos al veterinario, y pese a que Atuk se encontraba mucho mejor decidimos hacerle los análisis por si acaso. Efectivamente moquillo no tenía pero otros valores le salieron totalmente disparados queriendo indicar, según el veterinario, que estaba muriendo, que seguramente era cuestión de días. Tras pensar incluso en sacrificarla y que mi cuello se contracturara al máximo, decidimos llevarla con nosotros en vista de que no estaba sufriendo aún.

Adelanto que esa semana la tratamos como a una diosa cuya vida acabaría pronto, dándole todos los caprichos que se le antojaban, comprándole hígado para comer, y cualquier otro consentimiento que llevábamos tiempo incluso sin darnos a nosotros. La última semana de su vida, pasó, y continuaron pasando los días hasta hoy, 11 de septiembre, en la que Atuk ha crecido y es un bichejo lleno de energía. Quizá tenga algún mal, quizá el veterinario se equivocara. No lo sabemos a ciencia cierta, sin embargo sabemos que hoy sigue siendo una perrita feliz a la que salvamos de un final anunciado.

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Lo peor de Baños, y lo mejor de sus alrededores, Ecuador

de camino a río negro

Un vez más, el turismo y las guías causan estragos en los lugares. Baños un lugar geográficamente maravilloso por su belleza no tarda en entrar en el top ten de Ecuador cuando éste se convierte en un buen destino de viaje. No cabe duda de que la visita merece la pena por su enclave, sin embargo, años después a ponerlo de moda las cosas han cambiado. La sobreexplotación turística del lugar le quita gran parte de la belleza, y algunas de sus típicas actividades, ya no tan placenteras ni emocionantes como quizá pudieron serlo en algún momento, obviando toda la tropa de turistas como uno que le seguían a modo rebaño, pueden practicarse de una forma más auténtica, viva, en contacto con la naturaleza y los lugareños, en los alrededores de Baños.

Nosotros pasamos un par de días, días lluviosos y de poco turismo, lo cual no nos invitó a quedarnos más tiempo. Demasiados servicios para turistas, todos vacíos por no ser temporada alta, y la mayoría con el erróneo enfoque de aprovecharse del turista lejos de ofrecerle un buen servicio. Y es que con este panorama y un coche que le lleva a uno donde quiere, la cosa está clara.

La noche anterior la pasamos cerca de Baños, en Patate. Allí todo era sencillo. Pudimos estacionar en la plaza central, donde además de comer bien en un restaurancito cercano, nos ofrecieron la posibilidad de usar sus duchas. La plaza contaba con baños públicos, y con wifi gratis cortesía de un supermercado que además de tener el WIFI abierto disponía de un par de enchufes y un banco en la calle. La gente del pueblo un amor, las vistas preciosas. Y por si fuera poco, por la mañana leche fresca para desayunar.

Leche de cabra a domicilio

Después de un día estupendo llegamos a Baños, donde nos costó encontrar dónde estacionar nuestro pequeño hogar. Finalmente y viendo las previsiones de lluvia, nos quedamos en una posada, allí pudimos estacionar el carro en una zona de hierba donde nos instalamos, e hicimos uso de sus instalaciones, como internet, salas de estar  y baño.

La llegada a Baños

Nuestra pequeña Atuk comenzó a sentirse mal, y decidimos llevarla al veterinario. Aquí comenzó otra aventura, hasta ahora desconocida por nosotros, y nada agradable. El mundo veterinario en la itinerancia. La llevamos al veterinario de Baños que tenía los medios para cualquier eventualidad. La experiencia fue más que nefasta. Cero profesionalidad en comentarios como:

Uy uy uy…. Esta perrita no se que tiene pero está muy mal… está muy mal… Déjenla aquí para hacerle un frotis de sangre y ver si tiene Babesia, vuelvan en un par de horas por los resultados.” Dos horas después… explicándose tan mal que hasta la cuarta vez no lo entendí, nos dijo que la doctora que hace los análisis se había ido, por lo tanto, no tenemos resultados pero que mirando por el microscopio el cree que tiene babesia, que entremos a verlo y lo comparemos con fotos de google de frotis sanguíneo  con babesia. Nosotros no sabíamos si llorar o reír. Sacamos la perra de ahí y nos regresamos a la posada. Cenamos en un lindo restaurante, donde tenían un caniche con lazitos, jersey y uñas pintadas, y aunque más bien me parece un tipo de maltrato animal, no dudamos en que el veterinario al que fuera sería bueno. Nos recomendó uno en Puyo.

Caniche

Al día siguiente decidimos subir a la famosa Casa del Árbol antes de continuar viaje hacía Puyo. En dicha casa se encuentra el Columpio Fin del Mundo, donde te columpias en las alturas con vistas al volcán Tungurahua. Famoso el lugar tras el premio que National Geographic concedió a una foto tomada en ese columpio cuando el volcán entraba en erupción.

Y la verdad que es uno de esos sitios, que primero, agradeces visitar en temporada baja porque estás prácticamente solo, y segundo pese a ser destino Top Ten Borrego el sitio es espectacular, y columpiarse, además de impresión y bonita fotos, proporciona un gran bienestar.

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Paramos a dormir en Río Negro, de camino a Puyo. Fue una decisión improvisada pero muy acertada. A sólo 30 km de Baños es el lugar ideal para los que viajamos en camper. Dejemos Baños para lo que se mueven en transporte público, y vayamos a sumergirnos, nosotros que podemos, en plena naturaleza con la gente criollita. Que al final es lo mejor de viajar.

Llegamos a un sitio bellísimo, donde podíamos estacionar. Una pequeña tienda abierta nos explicó que podíamos estar tranquilos, y que un poco más adelante teníamos baños públicos, en la bajada a la zona de baño del río. Estuvimos poco porque teníamos que llegar al veterinario, pero es un sitio para pasar varios días muy agusto.

A la mañana siguiente y tras despedirnos de la señora quién nos brindó un desayuno exquisito, salimos directos al veterinario.

Cortadora & Dobladora Memo: ¡Algo más que una dobladora!

Acampados en la Dobladora Memo, Neiva, Huila, Colombia

Acampados en la Dobladora Memo, Neiva, Huila, Colombia

Íbamos nosotros de camino al desierto de la Tatacoa después de unos días de vida urbana en Bogota. Ya nos provocaba un poco de tranquilidad en la naturaleza, en uno de esos sitios alejados del mundo. Eran tantas las ganas de naturaleza y paisaje que ya a la altura del poblado de Natagaima, decidimos desviarnos por un pequeño pueblo de nombre Pueblo Nuevo, que nos llevaría por una carretera de tierra de igual manera a nuestro destino, pero, ya adentrándonos en el campo y ahorrándonos dos peajes, de esos, colombianos, que son bien caros.

Las vistas apenas nos desviamos eran increíbles suelos erosionados con formas diversas le daban vida y movimiento al paisaje, que a pesar de desértico era a la vez muy verde , una combinación curiosa, en principio causada por la cercanía del río Magdalena.

Mientras hacíamos este ejercicio de contemplación comenzamos a oír un ruido, uno de esos ruidos que cuando estas en medio del trafico en alguna ciudad, ruegas al santo de tu preferencia que provenga del carro de al lado, pero en medio de este escenario, paradisíaco, natural y, sobre todo, solitario no cabía duda que provenía del mismísimo Aguacate. Y es que con los baches y la irregularidad del terreno se nos habían doblado algunas de las “patas” o soportes de nuestra parrilla de techo  que laboriosamente carga gran parte de nuestro equipo. Se habían doblado de manera irrecuperable y la principal consecuencia a parte de que corríamos el riesgo de que en algún momento cedieran del todo, era que los ganchos que la ajustan al techo se aflojaban constantemente, así que no quedo de otra que manejar durante el resto del camino, sosteniéndola con la mano para aliviar un poco el molesto ruido.

Durante nuestra estancia en la Tatacoa, nos acercamos al pueblo mas cercano, Villavieja, a ver, si con algo de suerte, podíamos solucionar allí mismo el problema. Por recomendaciones de la gente llegamos al taller de un herrero, quien al describirle el trabajo requerido nos dijo que no podíamos dejarlo en manos de cualquiera, que parecía un trabajo para profesionales y fue allí cuando nos recomendó que fuésemos a la “Dobladora Memo” en Neiva la capital del departamento del Huila a unos 50 km de Villavieja.

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Neiva es una de esas ciudades que las guías de viaje te suelen hacer evitar con el clásico “no hay nada que ver o hacer” pero para nosotros no era el caso, necesitábamos solventar y pronto para recuperar la tranquilidad. Así que, siguiendo la recomendación, nos fuimos a Neiva directos a la Dobladora Memo. Llegamos algo tarde y cuando finalmente encontramos el lugar, ya habían cerrado, el vigilante de igual manera nos atendió y al contarle lo que necesitabamos nos confirmo que estábamos en el sitio correcto pero que debíamos volver al día siguiente. Y eso hicimos después de pasar una noche durmiendo dentro del carro en una plaza pública custodiada por la policía.

Llegamos temprano y tuvimos que esperar un poco mientras el personal se ponía a punto. Un poco antes de las 8:00 am hizo su aparición el Sr. Guillermo “Memo” a quien describimos nuestro problema y sin darnos lugar a titubeos asignó a parte de su equipo para que trabajasen en el Aguacate. Nada mas dar la orden, que ya estaban los muchachos manos a obra, y es que en la dobladora Memo pareciera que no hay nunca tiempo que perder. Al unisono empezamos a buscar la lamina mas adecuada, medir, cortar, perforar y adaptar. El ambiente de trabajo era muy bueno y no nos costo nada integrarnos, y después de poco menos de una hora nuestro repertorio de chistes y “resabios” se había incrementado en gran medida en medio de aquel festival del humor.

A la vez que veíamos que lo de las patas se iba resolviendo y darnos cuenta de la abundancia de materiales, herramientas y sobre todo mano de obra con pericia y mucha voluntad, decimos que aprovecharíamos de reforzar la puerta trasera que se estaba viendo debilitada por el peso del caucho de repuesto y las bicicletas y así nos quitamos otra molestia de encima.

Entre unas cosas y otras pasamos la mañana entera allí, era sábado y en principio se trabajaba hasta el medio día, pero la jornada se extendió con trabajo y alguna cerveza y para el final de la tarde estábamos sentados en una pequeña área social dentro del mismo taller, donde a gusto nos bebíamos un par de Águilas e intercambiábamos anécdotas de viaje y de vida en nuestros países. Mientras estábamos allí el Sr. Guillermo se nos acercó y nos dijo que, en vista de que se hacia tarde, podíamos, si queríamos, acampar esa noche en el taller y así continuar el grato compartir. No nos resistimos a la tentadora oferta y decidimos quedarnos, ¡la mejor decisión!, nos instalamos ya con carpa y todo y seguimos compartiendo con los muchachos del taller. Y es que no solo fueron eficientes sino que también fueron los mejores anfitriones de Neiva, a pesar de que alguno estaba convaleciente de Chikungunya, nos acompañaron a hacer nuestras compras y nos ilustraron en detalles sobre como manejarse en Neiva o los tips para pedir comida china.

La noche en el taller transcurrió un poco turbulenta entre una tormenta tropical, que demostró que la carpa sí es impermeable, y la musica de una discoteca que estaba justo al lado. Por suerte teníamos cansancio y sueño acumulado. A la mañana siguiente nos fuimos a hacer alguna otra compra por la ciudad y para mediodía nos despedíamos del Sr. Guillermo y su taller con la sensación de que teníamos amigos y un lugar al que volver en Neiva.

No dudamos en recomendar este taller, tienen experiencia en cualquier tipo de trabajo metal mecánico y es el sitio perfecto para reparar o fabricar accesorios para vehículos de overlanding y probablemente una manera sin igual para conocer Neiva a fondo. Los datos de contacto son los siguientes:

Cortadora & Dobladora Memo

  • Cr6 3-13 S Neiva, Colombia
  • Telefono: (57) (8) 873 4457 / Cel: 3158943199
  • Email: guillermogarciamym@hotmail.com
  • GPS: 2.918736, -75.284171

Queremos dar las gracias a la Dobladora Memo por:

  • – Un trabajo bien hecho, ya lo hemos puesto a prueba en carreteras como el trampolín de la muerte entre Mocoa y Sibundoy y nuestro equipaje viaja firme y estable al igual que las bicis.
  • – Un precio generoso por todo el trabajo realizado.
  • – Tratarnos como a parte del equipo y por su hospitalidad y buenas atenciones.
  • – Permitirnos acampar en su taller, ¡es hasta ahora el mejor sitio de acampada urbana!.
  • – ¡Ese montón de cervezas que nos invitaron!
  • -Ayudarnos a descubrir el arroz chino al estilo colombiano “Con todas las carnes” y aclaramos que se pedía “amarillo” (sin salsa de soja) o café (con salsa de soja). Este arroz se merece un mini post aparte.

A manera de homenaje al humor de los muchachos de la dobladora aquí les dejamos un pequeño diccionario para facilitar la comunicación en el taller.

Gonorreo: Es como se llaman entre si. Lo sabemos, suena fuerte y asqueroso, pero si te lo dicen en la dobladora Memo es señal de respeto, complicidad y hasta de cariño.

Llete: Dinero

Arroz con todas las carnes: porción de arroz chino de unos 4 kg de peso, en la dobladora Memo son unos verdaderos fans.

Águila light: versión ligera de la cerveza Águila, por lo visto la mas popular en Neiva.

Chicharrón: Punto de soldadura defectuoso, ¡como los que echan Nano y Carlos!

Chinácota-Pamplona-El Carajo- Bucaramanga. Colombia

En Chinácota se estaba de cine. Era un hotel compuesto de una casa, un par de cabañas y zonas verdes. En un área verde estábamos nosotros. El joven que lo regentaba muy amable y conversador. El lugar bonito y tranquilo. Como animales de compañía un gatito muy mimoso y una perra muy juguetona. Estábamos prácticamente solos.Un domingo muy dominguero reorganizando la carga, poniendo la instalación eléctrica de 12V etc. Además con las bicis estábamos a un paso del pueblo. Se estaba tan tranquilo que decidimos quedarnos el lunes a seguir con la puesta a punto. El lunes finiquitamos algunas gestiones necesarias por el pueblo, como hacernos con una sim colombiana con datos, que nos permita seguir trabajando durante el viaje.

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Lo que más valora uno al salir de Venezuela es la seguridad. Cuando le preguntábamos a la gente si era seguro viajar en la noche a Chinácota, te respondían en relación al estado de la carretera. No entienden nuestras preguntas sobre la seguridad. Y no quiere decir que en Colombia todo sea perfecto, y no haya delitos, pero si está claro que la gente vive muchísimo más tranquila.

El martes temprano salimos hacia Cúcuta. Primero fuimos a la Parada, la frontera, para sacar el permiso del carro para circular por Colombia. Un carro venezolano puede circular sin permiso hasta Pamplona. El papeleo fue bastante rápido. Después entramos en Cúcuta ya que por eso del contrabando, tiene mejores precios para algunas cosas, y aun teníamos pendientes alguna compra fuerte.

Teníamos una idea de Cúcuta bastante errónea o antigua. La imaginábamos como una ciudad venezolana, sucia y caótica, muy insegura. En realidad no fue mucho problema. Todo bastante limpio, organizado, seguro y con gente muy amable. Pudimos resolver un portabicis que era bastante necesario para continuar el viaje en condiciones. Llenamos el tanque de gasolina de contrabando y nos cargamos con una pimpina, y al final del día, ya en la noche, emprendimos carretera hacia Pamplona, en el norte de Santander. Viajar un tiempo por aquí te tira por tierra todos tus años de estudio de geografía. Pamplona al norte de Santander en Colombia. Berlín. Buenos Aires y hasta Zaragoza he visto por el mapa.

A Pamplona llegamos tarde y no encontramos ningún lugar donde poner el carro. Andábamos muy cansados así que lo metimos en un parqueadero / estacionamiento al aire libre pero protegido y vigilado. Y al señor no le importó que durmiéramos ahí. Estrenamos la cama interior del carro.

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Por la mañana paseamos por el pueblo antes de seguir hacia  Bucaramanga. En kilómetros no son demasiados, pero la carretera es montañosa, Andina, subimos hasta Berlín para empezar a bajar, curva va, curva viene. Hicimos una parada de camino en una herrería para que nos hicieran una patica de la parrilla del carro (la baca del coche) que nos faltaba.

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Poco antes de llegar a Bucaramanga vimos un cartel que anunciaba Finca el Carajo. Casualmente yo había leído justo antes de salir sobre esa finca en el pueblo el Carajo. Y tantas veces que nos habrán mandado a los dos al Carajo y nunca habíamos sabido llegar, y ahí lo teníamos: EL CARAJO.

Una finca en un enclave privilegiado. Una vez más al ser entre semana, estábamos solos.

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La mascota del Carajo un bonito perro.

Continuamos viaje haciendo parada en Bucaramanga durante dos días. A las afueras, en la Mesa de Ruitoque, en una posada escuela de parapente, que nos han permitido pagar menos, quedarnos en el carro, pero hacer uso de las instalaciones. Sobre todo, del WIFI, motivo por el que nos quedábamos dos días. Había que poner apunto cositas de trabajo y otras más.

Ahora saldremos hacia San Gil. Y será en el próximo WIFI que continuaremos escribiendo.

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